lunes, junio 07, 2010

Libertad de expresión... ¿libertad de agresión?

Como cada año, el 7 de junio se recuerda el "Día dela Libertad de Prensa" en México. Como cada año vendrán los discursos, los mensajes, los compromisos oficiales, la retórica, los homenajes y claro... los desayunos, comidas y cenas, los regalitos, los "chayos", "embutes" y dádivas en forma de teléfonos celulares, computadoras portátiles y claro... las planas de publicidad.

Este año 2010 con el aderezo de la multipublicitada "Iniciativa México" que dice, reconocerá las iniciativas ciudadanas que resaltan lo "bonito" del pueblo mexicano ahora que recuerda su bicentenario de nación "independendiente".

Ya habrá tiempo para hablar de este "teletón mediático", porque hoy lo que quiero comentar es otra forma de cinismo de los medios.

Los dueños de los medios siempre salen a enarbolar la bandera de la libertad de expresión y a cambio negocian la "Nota de 8", como bien dijo mi amigo Juan Manuel Robledo en Twitter. Los dueños de los medios exigen al Estado que respete la libertad de prensa, peor mantienen en condiciones paupérrimas a sus repoerteros y reporteras, con salarios de hambre, con amenazas constantes de despido si no traen la nota pagada.

Pero además, lo que realmente me ocupa el día de hoy, es que quienes hablamos de libertad de prensa, de libertad de expresión, reclamemos y nos amparemos en este principio democrático para violart otros derechos de las personas.

La libertad de expresión está garantizada en la Constitución mexicana, lo mismo que los derechos humanos, el derecho a la no discriminación, la vida privada y otras garantías, pero la prensa mexicana parece no prestarle mucha atención.

Encabezados, notas, fotos, videos, audios que ofenden, denigran, discriminan, humillan. En la prensa, la radio, la TV e Internet, los medios califican y agreden a cuanta persona se les ponga enfrente bajo el amparo de la libertad de expresión.

A la comunidad gay le siguen diciendo "putos o tortilleras"; cualquier persona que trabaja en el gobierno es corrupta y huevona por el simple hecho de trabajar en el gobienro; las personas víctimas del delito no merecen respeto y sus fotografias en la primera plana son las que venden. Cualquier persona es juzgada y señalada por los medios como "culpable", aún cuando la Constitución establece la presunción de inocencia.

¿Qué clase de libertad de expersión exigimos como periodistas si no somos capaces de respetar al resto de la sociedad?

Qué fácil es ampararse en esa libertad de expresión para no reespetar al resto de las personas... y encima de todo, "hacer la chillona" cuando alguien nos dice que nos hemos excedido.

No hay comentarios.: