miércoles, agosto 04, 2010

El peor silencio... es el de las empresas de medios

Octubre de 2004, un pequeño grupo de colegas se reunió en la explanada del Monumento a la Revolución en Ciudad de México, mientras en forma simultánea sucedía lo mismo en otras ciudades del país. En ese momento nacía la campaña permanente "Ni Uno Más" que durante casi seis años ha pugnado por poner fin a las agresiones, atentados, secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos contra periodistas y también contra los ataques a los medios.

Marchamos y acudimos ante las autoridades y el Congreso y nos recibieron; nos oyeron sin escucharnos y lo peor... NO FUIMOS NOTICIA, porque a los medios no les interesaba en ese momento, como no les interesa ahora lo que le suceda a quienes vivimos el periodismo en las calles y en las redacciones, no detrás de enormes escritorios de lujosas oficinas o detrás de micrófonos de emisoras radiales y cámaras de televisión, que son muy buenos para manotear y gritonear.

"Ni Uno Más" fue un esfuerzo fuertemente apoyado por lo que en ese entonces era "Reporteros y Editores", hoy el Centro de Periodismo y Ética Pública (Cepet), del cual he sido socio desde su fundación y en el que tuve el privilegio de trabajar encabezando, precisamente, el programa de Libertad de Expresión, documentando las agresiones contra nuestro gremio.

Hoy el secuestro de cuatro colegas en Durango ha sido el detonador de una nueva marcha convocada por nuestro gremio para el sábado 7 de agosto, para volver a tomar las calles en una caminata silenciosa desde la Columna de la Independencia, nuevamente hacia la Procuraduría General de la República; para exigir que se resuelvan las decenas de muertes de colegas periodistas en todo el país y la desaparición de otros más que no tuvieron el impacto, los reflectores ni la "eficiencia" que mostró la semana pasada la PGR.

Marcharemos y nos oirán sin escucharnos y volveremos a trabajar todos los días, esperando que se resuelvan los crímenes que enlutan al periodismo mexicano, a decenas de familias y a la sociedad entera que en cada agresión a un periodista vive una agresión a su derecho a estar informada.

Sin embargo... lo triste es que los empresarios de los medios siguen indolentes ante esta guerra declarada contra la prensa. Si agreden a un colega su medio no lo defiende, si es "levantado" su medio no lo denuncia ni apoya a su familia; si es víctima de homicidio, su medio lo calla y sigue con sus ediciones.

Gritan y reclaman al Gobierno por la "Libertad de Expersión", pero hacia adentro... les importamos un carajo...

Los empresarios nos creen desechables y fácilmente sustituibles por colegas recién egresados de una universidad y que aceptarán peores salarios.

Nos pagan salarios de hambre y sin condiciones favorables como seguridad social, vacaciones, seguro de gastos médicos, seguro de vida, apoyo en equipamiento... y en la mayoría de los medios de los Estados... es "por honorarios", para que nos corran cuando quieran y de paso no siquiera hacer antigüedad.

Los medios no invierten en capacitación y menos si esa capacitación tiene que ver con lograr mejores coberturas.

La delincuencia no dejará de amedrentarnos; el Estado tampoco. El Estado mantendrá su retórica y prometerá sanciones más "severas" contra quien atente contra la prensa, pero no concluirá las investigaciones ni encarcelará a nadie.

Pero lo peor de todo... LAS EMPRESAS DE MEDIOS SEGUIRÁN IGUAL... HACIENDO NADA POR QUIENES TRABAJAMOS EN ESTE NOBLE OFICIO DE CONTAR HISTORIAS.

Aún así... mis zapatos se desgastarán este sábado al lado de las de mis amigos, amigas y colegas.

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