martes, agosto 10, 2010

Ya marchamos, ya gritamos... ¿Qué sigue?

El sábado nos asoleamos, se nos hincharon los pies, gastamos zuela... nos reencontramos, nos saludamos, besamos, abrazamos y hasta brindamos... el "after" de la marcha.

El movimiento "Los Queremos Vivos" reivió aquel del 2004 de "Ni Uno Más" y ese fue el grito que cerró la movilización de este fin de semana en el que exigimos poner fin a las agresiones contra periodistas y medios, fin a la impunidad que acompaña las 64 muertes y 11 desapariciones forzadas de colegas en todo el país.

Y aún así la pregunta se repetía en todos los alrededores, de diversas maneras: "¿qué sigue?"

¿Qué sigue? Unificar las acciones de monitoreo y seguimiento de las agresiones contra periodistas y medios de comunicación, porque esto se ha convertido en punto de encono entre algunos y algunas colegas y organizaciones. Nos peleamos por dar "la primicia" de una agresión. Queremos la nota en Cencos, Artículo 19, Reporteros Sin Fronteras, CEPET, Prende, Fundación Buendía y descalificamos al resto diciendo que no tienen datos. Publicamos informes anuales y queremos hacerlo antes que el resto.

¿Qué sigue? Fortalecer ese monitoreo si, pero lograr que el resto de los medios lo publique, porque les importa un carajo si un colega es agredido y si éste no es de casa.

¿Qué sigue? Que los dueños de los medios se bajen de sus autos blindados y dejen en casa a sus guaruras y escoltas y salgan a reportear como lo hacemos todos los días. Qué paguen salarios dignos y no miserias; que ofrezcan contratos a "la perrada", seguros de vida, seguros de gastos médicos, protección a las familias de colegas asesinados y/o desaparecidos. Que paguen cursos de entrenamiento a su staff por igual, no sólo a dos o tres.

¿Qué sigue? Que las estrellas se bajen de su pedestal como lo hicieron el sábado Granados Chapa, Pepe Cárdenas, Epigmenio Ibarra, Pepe Carreño Figueras, Rossana Fuentes, que caminaron, sudaron y reportearon como el resto. ¿Dónde quedaron las estrellas de la radio y la tele que sólo gritonean y manotean ante las cámaras y los micrófonos?

¿Qué sigue? Una profunda autocrítica, honestidad y humildad para reconocer que hemos cometido errores en aras de competir por la nota; que nos hemos cegado ante la primicia y hemos puesto en riesgo la seguridad de nuestros pares y la propia.

Publiquemos los días que pasan sin que el Estado en todos sus niveles rinda cuentas de las investigaciones por los asesinatos y desapariciones, por los atentados contra los medios.

Eso es lo que sigue... o al menos una parte.

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