martes, septiembre 28, 2010

Entre el rigor periodístico y la #diarreatuitera

Este lunes 27 de septiembre fuimos testigos de los errores que podemos cometer como periodistas cuando nos dejamos llevar por la pasión y no por el rigor periodístico. ¿Qué pasó? Simple, matamos un periodista y no fue cierto, al menos no hasta ahora.

Desde temprana hora vi un par de mensajes de colegas periodistas que daban cuenta de que otro colega había sido asesinado en Ciudad Juárez. Extrañamente ningún tuit traía una liga adjunta para ampliar la información. Sospeché un bandazo, una volada y pedí a través del mismo twitter más información.

En apenas 30 minutos había leido al menos una treintena de tuis y retuits de los dos mensajes leídos. Venía yo en camino a mi oficina. De inmediato me puse a buscar información; algunos daban el nombre del difunto y de su medio y "aseguraban" que el crimen había sido por la publicación de una nota que hablaba del robo de armas en el mismísimo C4 de Chihuahua, nota que todos o casi todos los medios traían.

El colega fue identificado como director de un medio digital, sitio que en su principal traía la citada nota del atraco de armas a la policía, pero no mencionaba nada del supuesto asesinato de su director.

Hasta uno de los prestigiados y recientemente muy conocido diario en Ciudad Juárez mencionó que la víctima era un "pseudo periodista"... en menos de una hora hasta la víctima había sido públicamente vilipendiada.

Y no me cansé de insistir en tres o cuatro ocasiones en pedir datos, en pedir a mis colegas que reportearan que confirmaran la información, que no se fueran con la rumorología.

Cesó el ir y venir de tuits y de mensajes hasta de las organizaciones con otro ¡Ya basta! y la reiteración del hashtag que hemos compartido en decenas de ocasiones de #losqueremosvivos, pero nadie me respondió ni siquiera para reclamarme.

Al final... fue un strike, una volada, colegas y medios se fueron con la finta e hicieron eco a un rumor a una nota falsa que alguien, algun vivo, puso en un tuit. ¡Nos volvieron a chamaquear!

Hace ya unos meses se me ocurrió acuñar el concepto de "Diarrea Tuitera" a aquel irrefrenable impulso de tuitear y retuitear sin antes leer o proponer, sólo tuitear y retuitear por hacerlo. Si para cualquier persona la Diarrea Tuitera puede ser mala, para las y los periodistas es imperdonable.

Ayer muchos y muchas colegas sufrieron de #diarreatuitera.

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