lunes, octubre 11, 2010

Libertad de Expresión, discriminación... y Evo Morales

¿Libertad de expresión supone libertad de discriminación?

La semana pasada el periodismo internacional fue testigo de un hecho sin precedentes. Diarios bolivianos aparecieron con portadas en blanco con una acusación al gobierno del presidente Evo Morales de pretender violentar la libertad de expresión.

La protesta fue por la aprobación de una ley que castiga a los medios de comunicación que promuevan actos de discriminación y el racismo. Eso es lo que los dueños y editores de medios bolivianos ven como un atanque a la libertad de prensa.

Nada más lejano de la realidad. Alguien (quizá yo) podría decir que la respuesta de los medios bolivianos no es otra más que un ejemplo de usar los medios como arma política y que hasta dejan ver su peligroso avance en contra de las libertades que pretenden defender.

Discriminar supone violentar los derechos fundamentales de cualquier persona. Discriminar es un ataque a las garantías individuales y es el racismo, tan sólo una de las muchas formas de discriminación.

En México, la Constitución en su Art. 1o. prohibe la discriminación y el antisemitismo. Hay una Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación que entre otras cosas dio vida al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); un consejo que es incapaz de sancionar y por tanto no sirve de gran cosa porque carece del respaldo incluso del propio Estado Mexicano, amén de que carece incluso de ganas de pronunciarse ante flagrantes violaciones a su Ley y a la propia Constitución.

Sólo hay que ver la forma en cómo con singular alegría la jerarquía católica y los gobernadores panistas discriminan y ofenden a las minorías, por su orientación sexual o por decidir interrumpir un embarazo y no hay legislación que les imponga una sanción.

Los medios de comunicación no están excentos de vivir ese "privilegio". Un payaso que ofende permanentemente a las personas a través de la televisión; programas de "humor" que humillan a personas homosexuales, con discapacidad, madres solteras, a personas con tatuajes, que viven VIH, a quienes les gusta el heavy metal o la música de banda.

¿Y las y los periodistas?

Sin miramientos la prensa escrita, la radio, la TV, Internet, hacen juicios sumarios y sentencian en sus planas, micrófonos y pantallas a personas que Constitucionalmente gozan del beneficio de la presunción de inocencia.

Los medios ponen en portada a vícimas del delito, a menores de edad y hacen de la vida privada de muchas personas un asunto público sin recato alguno.

Mucho del periodismo mexicano y Latinoamericano no verifica información y publica rumores; y aunque sea evidente que ha cometido un error, su soberbia es tan grande que es incapaz de ofrecer una disculpa.

En muchos casos y sobre todo en deportes y espectáculos, no hay rigor investigativo, no se da derecho de réplica, no hay profesionalización de reporteros y reporteras; terribles errores hasta de redacción y ortografía en impresos o de pronunciación en electrónicos.

Ningún medio es transparente con respecto a sus fuentes de ingresos ni reconocen conflictos de interés entre lo editorial y lo comercial. El que manda es el cliente, no el editor.

Y con este cinismo, casi siempre salimos a exigir respeto a la libertad de expresión, el más sagrado de los derechos del periodista, aunque no respetemos el resto de principios éticos y deontológicos como el respeto a la vida privada, a menores de edad, la presunción de inocencia, la independencia editorial, la cláusula de conciencia, el rigor investigativo y la precisión y ya ni siquiera la objetividad periodística.

Adicional. La Libertad de Expresión NO es ni debe ser una "Patente de Corzo" para ampararme en ella y denostar, menospreciar, humillar, agredir y/o discriminar a nadie. La libertad de expresión no es ponerle apodos a nadie, no es señalar culpables sin pruebas, no es menospreciar a un grupo social por sus gustos, preferencias o aficiones y de eso está plagada la prensa mexicana y de muchos países, incluído Bolivia, donde la discriminación hacia las poblaciones indígenas ha sido histórica, pero más mediática que nunca desde que un indígena ocupa la presidencia de esa Nación.

El origen étnico de Evo Morales no es la base para criticar su desempeño como servidor público. Si es mal presidente, no lo es por ser indígena, sino por otras razones.

Los medios bolivianos han pecado de soberbios... pero en nuestros países ¿qué tal?

jueves, octubre 07, 2010

La indolencia ciudadana que lastima tanto como las balas

Hoy con emociones encontradas leí esta nota de la Agencia EFE de España:

Moscú, 7 oct (EFE).- Los moscovitas rinden hoy tributo a la periodista rusa Anna Politkóvskaya en el cuarto aniversario de su asesinato con ofrendas florales y un mitin, para denunciar la falta de avances en la investigación del caso.

En el portal del domicilio en Moscú, donde fue asesinada la periodista del bisemanario “Nóvaya Gazeta”, muchos ciudadanos depositaron ramos de rosas rojas y crisantemos.

El director de esa revista, Dmitri Murátov, propuso llamar Anna Politkóvskaya a la calle de Moscú donde vivía y fue asesinada la periodista rusa crítica con el Kremlin. (Nota completa)


Con emociones encontradas porque no se si estoy muy de acuerdo en convertir en mártires a periodistas asesinados o asesinadas y ponerle su nombre a las calles donde viven.

Conmovido porque a cuatro años de distancia cientos de personas recordaron a la periodista asesinada y exigieron una vez más a su gobierno que se castigue a las personas responsables del crimen.

Pero sobre todo triste, decepcionado, frustrado, porque estamos lejos... a años luz... de ver una movilización como esta en nuestro México.

En México tardamos y reaccionamos tarde cuando un o una colega o un medio es víctima de agresiones.

En México las autoridades ni investigan ni mucho menos resuelven los crímenes contra nuestro gremio.

En México muchas organizaciones sociales y sobre todo muchas organizaciones de periodistas sólo actuan si obtienen algo a cambio (reflectores, notoriedad, dinero).

Y lo más triste.

En México, cuando la prensa es silenciada, la sociedad NO SE CONDUELE, no le interesa, no reclama ni exige, porque no sabe o ha olvidado que agredir y lastimar la Libertad de Expresión es agredir y lastimar el derecho ciudadano a saber y recibir información.

Largos años de corrupción y cochupos de la prensa mexicana nos hacen perder credibilidad ante esta sociedad a la que decimos servir, pero que no derrama una lágrima ni manda una flor de condolencia cuando alguien de nuestro gremio cae abatido por las balas.

Triste.

Indolencia ciudadana