martes, abril 19, 2011

Gabinete tuitero... ¿reporteros followers?

Se tardaron, les daba miedo, no le entendían, finalmente la orden vino desde Los Pinos y el Gabiente en pleno tiene la instrucción presidencial de utilizar Twitter para informar de sus actividades.

¿Bueno, malo, necesario, "trendi"?

Hace casi dos años que comencé a utilizar las redes sociales como herramienta de comunicación para una oficina pública; hoy esa dependencia apenas hace algo en Twitter y Facebook.

Hace poco más de un año que asesoro a algunas dependencias federales y funcionarios en esta materia y el aprendizaje ha sido mucho en ambos lados y hasta punto de referencia para otras dependencias.

Que ahora todas las dependencias y sus titulares lo hagan me parece un ejercicio importante de llegar a las y los ciudadanos. Inclusive desde la Presidencia de la República se ha ordenado aplicar la identidad gráfica en las cuentas de Twitter, Facebook y YouTube y que se agreguen enlaces directos a sus páginas web institucionales.

Eso fue hace más de un mes y tal vez a mis colegas no se les había ocurrido echarle un ojo.

Es un buen ejercicio pero hay detalles que no podemos pasar por alto.

El Gobierno Federal, Alejandra Sota, vocera del presidente, y el propio Calderón parecen olvidar algo. Twitter no es México ni toda la población está en Twitter. Menos del 1 por ciento de la población mexicana usamos la herramienta.

Esto significa que el gobierno se equivoca si cree que cumple con su obligación de informar sólo porque lo tuitea. No, eso no es ni transparencia ni mucho menos rendición de cuentas.

El otro gran detalle y quizá mucho más importante es que las y los periodistas crean que ahora tendrán menos chamba si sólo retuitean lo publicado en estas cuentas oficiales o peor aún, si creen que cada tuit vale una nota, como ha sido su costumbre.

Que un funcionario o una dependencia difunda un mensaje de 140 caracteres o menos es una referencia periodística y eso, no en todos los casos.

Ve un tuit "oficial u oficioso" es un dato que ayuda a hacer una nota, pero no sustituye el ejercicio periodístico de contrastar fuentes, de profundizar en la información, de verificar los datos... acciones que ni siquiera debería mencionar, pero que parece que es necesario recordar.

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