viernes, mayo 27, 2011

Menos discurso y más datos. ¿Cómo cubrir una elección?

En México todos los años hay elecciones, federales, estatales, municipales y a veces comunitarias. No debería de ser algo nuevo cada proceso electoral, pues los medios y periodistas estamos metidos en éstos todo el tiempo, a veces con mayor o menor intensidad, según el alcance de las elecciones que nos toca atender.

Sin embargo la cobertura que veo sigue siendo la misma y a veces raya en la mediocridad de los medios que siguen pensando que reproducir los discursos de los candidatos es hacer periodismo. Peor aún, las empresas de medios ven en estas recurrentes votaciones la mejor manera de agrandar sus bolsillos para la temporada de "vacas flacas" y entonces lo que menos les interesa es la cobertura real, sino la facturación de la foto, el discurso, el spot, la publinota.

Hoy la cobertura de procesos comiciales tiene el aderezo terrible de convertir en noticia cada simple tuit de un candidato o de sus detractores y detractoras, sin dejar de lado la recurrencia a las encuestas de intención de voto que más bien parece una forma de hacerle campaña a un candidato desde las encuestadoras y los medios.

¿Cómo cubrir mejor una elección?

1.- Debemos entender que el proceso electoral se divide en fases y al menos hay un antes, un durante y un después de la jornada de votación.

2.- Las historias no son sólo las que dan las y los candidatos (y a veces los medios sólo se concentran en las acusaciones entre sí).

3.- Hay mil historias que contar sobre cómo se organiza una elección, quiénes intervienen, el papel de las autoridades en la materia, quiénes son y qué hacen.

4.- Los discursos de aspirantes a un cargo de elección popular son eso, discursos que buscan espacio en los medios, no realmente convencer al electorado.

5.- Aplicando principios de periodismo de precisión se pueden llevar registros pormenorizados de las promesas de campaña, para que una vez que gane quien gane, se pueda hacer un seguimiento de ellas.

6.- Igualmente, este registro de promesas nos da datos duros para ir haciendo comparativos entre las distintas ofertas y ver si hay promesas iguales, similares o de plano contradictorias.

7.- Es muy fácil analizar el futuro de cada "promesa". Una gran cantidad son simplemente incumplibles, porque no son facultad del cargo al que se aspira, por ejemplo. Un candidato a gobernador puede prometer aumentar en 100% el presupuesto para el programa "Oportunidades", pero ese es un programa federal y por tanto, sólo el Congreso de la Unión o la propia Secretaría de Desarrollo Social pueden determinar el gasto, no un gobernador... ejemplos hay miles, pero como periodistas también ignoramos los ámbitos de competencia y sólo reproducimos lo dicho.

8.- Otra fuente de información valiosísima son las organizaciones, los grupos de población, como por ejemplo ¿cómo votará la comunidad LGBTTTI en las elecciones para renovar gobernador en mi natal Estado de México?, ¿qué opinan las organizaciones feministas de las propuestas de candidatos en materia de violencia de género?,¿hay compromisos de protección a animales callejeros en las promesas?

9.- El delicado tema de las redes sociales. ¿Cómo reportear desde éstas sin ser meros reproductores de tuits o de notitas en Facebook o videítos en YouTube?, ¿qué historias podemos encontrar desde estas fuentes de información?

Estas son tan sólo algunas de las muchas ideas que se me ocurren para de verdad cubrir una elección y no sólo reproducir dichos de aspirantes.

martes, mayo 10, 2011

La responsabilidad de comunicar e informar sobre marchas y manifestaciones

Esta semana tuve nuevamente el gusto de charlar con Mario Campos, colega periodista, conductor de la primera emisión del Noticiario Antena Radio del Instituto Mexicano de la Radio. Charlamos sobre cuál debe ser el papel de las y los periodistas a la hora de cubrir una manifestación o una marcha.

La primera reflexión tiene que ver con nuestra propia labor informativa. Una marcha casi siempre será noticia porque tiene un impacto social, político, económico o inclusive religioso y hasta deportivo; pero eso nos obliga a tomar de entrada una decisión editorial: ¿cubriremos esa marcha?

La objetividad como tal es un mito, lo sabemos, pero la búsqueda de información y la cobertura de estos sucesos relevantes nos obliga a tener muy en cuenta nuestra "objetividad periodística"; es decir, debemos limitarnos a la narración de los acontecimientos sin calificativos, sin exaltar u omitir detalles de los hechos de manera intencional con el fin de generar una opinión en nuestro público o satisfacer nuestros propios idearios.

Somos periodistas, pero somos personas, con emociones, intereses, ideas políticas, etc. De facto es difícil mantenernos fuera de una opinión; pero lo que sí debemos hacer es olvidarnos de nuestras filias y fobias y limitarnos a contar la historia de lo que vemos.

Otro aspecto es recordar que como periodistas nuestro trabajo es cubrir un evento y no participar en él. No podemos ser juez y parte, no podemos llevar la grabadora en una mano y la pancarta en otra; no podemos entrevistar a alguien y al mismo tiempo lanzar consignas.

No quiere decir que no podamos participar en una marcha, pero si lo hacemos, entonces no podemos pretender cubrirla al mismo tiempo y me parece que varios y varias colegas cometieron el error de ser periodistas y activistas al mismo tiempo.

Falta entrenamiento

Nos falta entrenamiento en la cobertura de manifestaciones, tanto en cómo organizarnos para ello y cómo tomar mejores decisiones editoriales que no antepongan nuestras ideologías.

Pero también nos falta entrenamiento "táctico", en cómo hacer una cobertura efectiva sin ponernos en riesgo, sobre todo en aquellas manifestaciones que terminan en hechos violentos, como es cada vez más seguido en las manifestaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y en donde cada vez es más común la agresión directa contra periodistas.

Apuesto siempre a la Autoprotección. A tomar distancia de la manifestación, a apostarnos en sitios seguros desde donde podamos ver los hechos sin ponernos en la línea de fuego de manifestantes y policías.

Debemos entender cómo funcionan los operativos policiales de disuación social, para saber cuál es la mejor manera de cubrir un hecho que termina en enfrentamiento. Esto incluye identificar rutas de escape y evacuación en caso de que nos encontremos en riesgo.

Parece obvio pero no podemos olvidar que debemos usar vestuario cómodo y calzado que ayude a soportar largas caminatas. Cubrirnos la cabeza del sol, llevar una mochila ligera bien sujeta al cuerpo para facilitar nuestros desplazamientos. No olvidemos una botella de agua y pañuelos de tela, para usarlos en caso de que haya gases lacrimógenos de por medio.

Es siempre recomendable acudir al menos dos colegas del mismo medio y que puedan tener comunicación directa con el editor o editora a través de radios de onda corta; los celulares no siempre ayudan.

Cubrir manifestaciones debe ser siempre bajo criterios de cobertura segura, porque si terminamos en medio de la trifulca ganamos golpes y perdemos la noticia.


Aquí les comparto el podcast de Antena Radio