jueves, diciembre 29, 2011

El Talavera que cada quien es

Sin duda el nuevo escandalito mediático en redes sociales llamó la atención y siempre la cosa se queda muy por encimita. Lo dicho por un funcionario público sobre mujeres indígenas nos da mucho de qué hablar y sin pretender defender a este sujeto, que sólo ha mostrado su profundo odio hacia otras personas, es preciso detenernos en algunos detalles. ¿En qué momento lo que publicamos en nuestras redes sociales como un acto privado es susceptible de hacerse público en los medios de comunicación?, ¿Quién autorizó a la prensa mexicana a hacer públicos también los nombres de las personas que interactuaron con Carlos Talavera y que dicho sea de paso, son tan discriminadoras como el protagonista?, ¿Es válida en este caso la argucia periodística que lo dicho por Talavera como persona se le puede achacar como una declaración de un funcionario y por eso argumentar que es de interés público? Carlos Tavalera cometió un acto de discriminación y con ello vulneró derechos de un grupo de personas que de por sí se encuentran en situación de vulnerabilidad multifactorial por ser indígenas, mujeres y pobres y por ello debe aplicarse lo dispuesto en la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, pero ojo... No puede iniciarse un procedimiento contra el funcionario, sino contra la persona. Obvio la mayoría de periodistas desconoce esta legislación. No siquiera saben de la existencia del Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación y mucho menos de sus atribuciones y responsabilidades. Y es aquí donde viene la segunda parte de esta historia. Vi, escuché y leí en medios decenas de quejas, críticas y reclamos contra el señor Talavera, la mayoría de ellos incitando a la violencia, calificando, menospreciando, humillando... O sea... Discriminando al discriminador. Y siempre decimos que México tiene una población que discrimina y he aquí el más claro ejemplo. No olvidemos que parte de la responsabilidad de esto es de los propios medios de comunicación que permanentemente reproducen estigmas, roles sociales y un lenguaje discriminador y ahora pretenden dar lecciones de ética y moral lapidando públicamente a un pobre ignorante que aunque se haya disculpado públicamente, no dejará de menospreciar a quienes son diferentes. La pregunta final es: ¿Y tú cómo discriminas?

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