viernes, enero 20, 2012

La invisibilización de las etnias

El reciente caso de los supuestos suicidios masivos de indígenas en la Sierra Tarahumara en Chihuahua muestra una vez más la calidad del periodismo que se hace en muchos medios mexicanos y el profundo desprecio que tienen y han tenido hacia los grupos en situación de vulnerabilidad.

Un medio tiene una declaración; no la confirma, no la verifica ni la contrasta con otras fuentes y datos duros y así construye una Noticia que presenta en forma escandalosa y amarillista y consigue su perverso objetivo: llamar la atención.

Esto de por sí es oprobioso.

Pero viene la andanada de réplicas, cual sismo de 8 grados Richter y de inmediato esa "nota" se convierte en el titular de todos los medios y hasta las redes sociales.

De forma grosera y antiética, ningún medio se da a la tarea de confirmar nada y citan como fuente la nota original y una mentira se vuelve la noticia del día, incluso fuera del país.

En este caso se privilegió -una vez más- el escándalo, el morbo y el dolo, por encima de la responsabilidad de informar, aunque eso ya no sorprende.

Aquí es donde viene el segundo aspecto.

Los medios pretenden siempre asumirse como paladines de la justicia y defensores de los desprotegidos. Nada más alejado de la realidad, incluyendo a esos medios que presumen ser de izquierda.

La nota sobre la etnia rarámuri, que no tarahumara, es la repetición de las mismas decisiones editoriales del pasado. Los pueblos indígenas son noticia sólo cuando se habla de cifras de pobreza o cuando ocurre una tragedia; el resto del tiempo no son objeto noticioso porque "no vende".

Es nuevamente la hipocresía de los medios que ahora se indignan y buscan culpables, cuando casi siempre contribuyen a invisibilizar a un grupo de por si invisibilizado por la historia.