lunes, enero 28, 2013

Protección a Periodistas, un reto del que Enrique Peña Nieto no ha hablado

A dos meses de que iniciara el gobierno de Enrique Peña Nieto, algunos organismos internacionales vinculados a la defensa de la libertad de expresión vuelven a poner en la mesa el tema de la violencia hacia periodistas y medios de comunicación.

A nivel global, Reporteros Sin Fronteras (RSF) da cifras escalofriantes de lo que la misma organización califica como una “hecatombe”: 88 periodistas víctimas de asesinato, 879 que fueron detenidos y/o interpelados, mil 993 agredidos y amenazados, 38 colegas privados de su libertad y 73 más que tuvieron que autoexiliarse para salvar sus vidas.

En el hemisferio, la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) da cuenta de 45 homicidios, más de la tercera parte (17) cometidos en México, según este reporte de agresiones 2012.

A estas cifras se sumarán los recuentos anuales que organizaciones civiles realizan sobre la situación de la libertad de expresión en México, que insisten en señalar que el nuestro, es el país más peligroso para ejercer el periodismo.

Este panorama supone un reto para Enrique Peña Nieto que durante su campaña no hizo referencia alguna al tema y por el contrario, en el Pacto por México firmado entre Gobierno y partidos políticos, hacen creer que el Mecanismo vigente no sirve y peor aún, el régimen peñanietista supone que el crimen organizado está detrás de las agresiones contra medios y periodistas. Nada más alejado de la realidad.

Los nombramientos en el nuevo Gabinete han alcanzado las Secretarías de Estado y la gran mayoría de Subsecretarías. En Gobernación, por ejemplo, la ex panista Lía Limón es la nueva subsecretaria de Derechos Humanos, pero la Unidad de Derechos Humanos, donde opera directamente el Mecanismo Federal de Protección, permanece acéfala desde el 1 de diciembre pasado.

En la Procuraduría General de la República tampoco se ha nombrado titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión y con la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública, la Junta de Gobierno del Mecanismo perdió una representación gubernamental.

¿Qué encuentra el presidente?

El mandatario heredó un Mecanismo Federal de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, cuya junta de Gobierno y Consejo Consultivo “alcanzaron” a constituirse de forma atropellada antes de que concluyera el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Días antes de que el panismo abandonara Los Pinos se reglamentó la Ley en esta materia, se publicaron los lineamientos de operación de este Mecanismo y se firmaron convenios con 25 Gobiernos Estatales, quedando pendientes siete entidades.

A mediados de noviembre, Gobernación publicó la Estrategia Nacional de Fortalecimiento en Seguridad y Justicia para Medios de Comunicación en México, documento que elaboró junto con la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), que más que estrategia, es una lista de recomendaciones sobre cómo debieran conducirse medios y gobierno para la cobertura de temas de violencia, privilegiando nuevamente, la idea de que es el crimen organizado el que más atenta contra la libertad de expresión.

Y más aún, esta “Estrategia” pareciera que pretende dictar normas de conducta a periodistas para “no estorbar” las acciones policiales del Estado.

Hoy el Mecanismo Federal de Protección opera “con pinzas”. Perseo Quiroz, ex asesor del ex subsecretario Max Diener, es el director del Mecanismo, pero no ha completado el equipo que quedó maltrecho con el cambio sexenal y si bien la dependencia sigue atendiendo los casos de protección de periodistas y personas defensoras, evidentemente no puede brindar la mejor atención a quienes se encuentran en riesgo por su trabajo. ¿Qué pasaría si aumenta el número de personas peticionarias en el mecanismo y no hay personal que les atienda?

¿Qué le falta al presidente?

El secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong debe convocar a la brevedad una reunión de la Junta de Gobierno del Mecanismo, así como a su Consejo Consultivo en pleno.

Urgen los nombramientos necesarios en las dependencias federales involucradas en el Mecanismo, así como certeza en el presupuesto que contará para atender los casos vigentes y todos los nuevos que, con seguridad, irán recibiendo en este 2013.

La Secretaría de Gobernación debe completar las plazas vacantes en el Mecanismo con personas que cumplan los perfiles estipulados en la Ley y dejar en claro las razones por las cuales dejaron de trabajar en la dependencia quienes estaban bajo el mando de Ohemeira López Reyna, ex responsable del Mecanismo.

No hacerlo, es dar una mala señal sobre el interés y preocupación del Estado Mexicano en garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos.

lunes, enero 07, 2013

¿Necesitamos un día del periodista... señor presidente?

No hace falta decir que pocos y pocas periodistas tenían conocimiento de la existencia de un "Día del Periodista" y que se conmemora cada 4 de enero. Yo personalmente me enteré de esto hace apenas un par de años.

Años y años del oprobioso festejo de cada 7 de Junio no fueron suficientes; ahora el vilipendiado gremio periodístico cree necesario que cada 4 de Enero les manden sus "regalitos y chayos" o ya de perdida sus "tuits bonitos" para hacerles sentir el falso aprecio de muchas personas hacia nuestro trabajo.

Una buena cantidad de personajes de la clase política, como acostumbran, salen con mensajes inútiles de "respeto" al trabajo periodístico y otros tantos más hacen caso a su subconciente que les dicta que deben de ser políticamente correctos y buena onda y poner un tuit de felicitación, tal como lo hizo el presidente de la República.

Dicho sea de paso el mensaje del presidente es doblemente excluyente. Por un lado felicita a los periodistas y no a las periodistas, aunque claro, habrá quienes digan que es "Día del Periodista", entonces es un día machista y no amerita felicitar a las colegas, aunque ellas ya son mayoría en las redacciones.

Es doblemente excluyente, porque felicita a quienes ejercen la labor periodística con "objetividad y profesionalismo", lo que de entrada dejaría fuera de las felicitaciones a aquellos medios y periodistas que le han sido lambiscones y aplaudidores y a aquellos que hicieron de este tuit una nota informativa... obviamente carente de profesionalismo.

Ahora que si nos ponemos más exigentes, el presidente de la República mostró, de alguna manera, el interés que tiene sobre nuestro gremio. El viernes 4 de enero se limitó a publicar un mensaje en Twitter. El domingo 6 de enero, en que se recuerda la promulgación de la Ley Agraria, sí se apersonó en Veracruz en un acto populista (cual priísta que es) y ante el gobernador Javier Duarte y decenas de acarreados, habló y habló y habló del campo mexicano y bla, bla, bla... Por cierto, Veracruz, esa entidad donde el año anterior fueron asesinados más peridistas que en todo el territorio nacional.

No es que la conmemoración de la Ley Agraria sea más importante que el Día del Periodista. Ambas fechas sirven para nada, la comparación sirve para mostrar el interés presidencial en cada tema. Y eso que no pregunto cuánto facturaron los medios de prensa nacionales y veracruzanos por publicitar este evento presidencial.

¿Y entonces?

La verdad es que a Enrique Peña Nieto no le interesa lo que le suceda a la tropa periodística si está feliz y sigue viviendo su luna de miel con los empresarios de la prensa, la radio y la TV.

Como gobernador del Estado de México fue omiso en atender a periodistas y más aún de resolver las agresiones, secuestros y asesinatos de colegas. Durante su gobierno de 1999 a 2005 la impunidad en estos crímenes fue del cien por ciento.

El ex gobernador y hoy presidente nunca hizo público el gasto que realizó en materia de comunicación social ni sobre los "apoyos" a las muchas organizaciones de periodistas, aún cuando algunos y algunas periodistas recurrieron a solicitudes de transparencia.

Como candidato presidencial , Peña Nieto no incluyó ningún compromiso real con periodistas y al rendir protesta como jefe del Ejecutivo, en vez de aportar algo, quiso responsabilizar al crimen organizado de estar detrás de las agresiones contra quienes ejercen el periodismo, aunque llevamos años demostrando que son los agentes del Estado quienes más nos agreden.

Señor presidente, de verdad no necesitamos un "Día" en el calendario y mucho menos si sólo viene acompañado de mensajes insulsos como los que acostumbra.

Ya cobró dos quincenas en su nuevo empleo y no ha hecho el mínimo intento por convocar a una reunión del Mecanismo Federal de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, ni con su Junta de Gobierno y muy especialmente con su Consejo Consultivo en pleno.

No ha hecho quizá el intento por conocer los casos que han sido recibidos y analizados por este mecanismo ni por tratar de incidir como presidente que es, para que este mecanismo cuente con recursos para cumplir su encomienda, así como tampoco ha pedido al procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, que ordene darle mayores facultades a la aún inútil Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, que sólo ha atinado a encarcelar al propietario de un ciber café.

En vez de enviar mensajes por Twitter, debería emitir un decreto para que cada una de las más de 240 dependencias de la administración pública federal publique mensualmente y de manera pormenorizada cuánto gasta en comunicación social y digo de manera pormenorizada, porque no es suficiente que diga cuántas planas o spots de publicidad pagó, sino que informe cuánto cuesta el diseño, producción, postproducción y difusión de mensajes institucionales en prensa, radio, TV e Internet en todo el territorio nacional.

Ordene que la Secretaría de Gobernación publique en el Diario Oficial de la Federación todos y cada uno de los Programas Anuales de Comunicación Social que recibe la Dirección General de Normatividad de Medios y que especifican objetivos, montos y alcances de cada campaña de difusión y que no todas suponen inversión en medios masivos, pero que casi siempre cuestan más dinero que los spots.

Señor presidente, cumpla con su promesa de transparentar el gasto publicitario gubernamental, tan simple como eso.

Promueva que la Junta de Gobierno del Mecanismo Federal de Protección convoque a por lo menos un Taller de Autoprotección para Periodistas en cada una de las cien ciudades más importantes del país y que sea el Consejo Consultivo en pleno el que defina el programa académico.

Y ya si anda muy de buenas, en vez de publicar tuits innecesarios, ¿qué tal que su gobierno financia la publicación de la Segunda Edición de mi Manual de Autoprotección para Periodistas e imprime los suficientes como para que lo regale a la mayor cantidad de periodistas de este país?