jueves, septiembre 26, 2013

El riesgo de cubrir la "revolución" educativa

Alguna vez me preguntaron qué sector me ha amenazado más por mi labor periodística. La respuesta es: el magisterio.

Y no es una generalidad, pero cuando viví en Aguascalientes, en Nayarit y en Chiapas, el sector docente resultó siempre muy ofendido por mi labor informativa.

En este 2013, el movimiento magisterial que se opone a la aprobada reforma educativa se ha convertido en una amenaza constante para periodistas en cualquier parte del país.
Foto: El Economista. Tomada de http://eleconomista.com.mx/sociedad/2013/04/07/cnte-reta-gobierno-aguirre

En todas las entidades donde se ha ido radicalizando este movimiento, los maestros y maestras ven cada vez más en la prensa a un enemigo más. "Prensa vendida" es lo menos que gritan. Y cuando agreden, no ha faltado el que dice "quienes golpearon a periodistas seguro fueron infiltrados", claro, la respuesta más simple y absurda.

Y en estas poco más de cinco semanas de marchas, plantones, mítines y demás, el odio de docentes hacia periodistas ha ido en aumento, al grado de querer imponer una línea editorial y hasta reclamarle al ejército que le quiten las cámaras a representantes de medios, como sucedió en Coatzacoalcos, Veracruz.

Ya Reporteros sin Fronteras y la Casa de los Derechos de Periodistas han denunciado el aumento de la violencia del magisterio hacia la prensa, pero nadie hace algo.

Y en este tenor el propio gremio comienza a polarizarse entre quienes pierden de vista su trabajo reporteril por hacer propaganda a favor o en contra.

Ni el Estado mexicano ni la dirigencia de la CNTE brindan garantías para una cobertura segura y eso vulnera más a mis colegas que diario tienen que acudir a buscar información.

¿Y qué pasaría si dejamos de cubrir este tema? Seguro este nuevo grupo agresor dirá que la prensa quiere ocultar su movimiento... aunque en realidad lo que intentemos sea reducir las agresiones.

viernes, septiembre 06, 2013

Vulnerabilidad laboral y el agandalle de las empresas de medios

Mucho hablamos periodistas de las vulnerabilidades que enfrentamos en nuestro trabajo cotidiano. Mucho más hablamos de las agresiones de que somos objeto constantemente y la impunidad que existe tras la violencia contra periodistas, gracias a la inacción del Estado de Mexicano, pero a veces dejamos pasar los peores abusos que son los que comenten las propias empresas de medios.

Hace unos días nos enterábamos de lo que aparentemente es un despido injustificado del colega reportero David Carrizales, quien luego de más de dos décadas de trabajo en el diario La Jornada, simplemente le dijeron que ya no era parte del Staff.

David, como otros, enfrenta ahora un largo camino jurídico para tratar de rescatar un poco de lo que esta empresa le acaba de quitar. Una empresa que es una cooperativa; un medio que presume ser de izquierda y respetar los derechos humanos.

No sorprende esta acción del diario La Jornada, que encabeza Carmen Lira; ya en ocasiones anteriores ha despedido a corresponsales, accediendo a las exigencias de gobernadores de poner la cabeza de periodistas como condición para renovar convenios de publicidad.

Otro caso reciente es el del diario Excélsior, que con bombos y platillos presume su nuevo canal de televisión en sistema de paga. La empresa Grupo Imagen Multimedia, propiedad de la familia Vázquez Raña y que administra el señor Olegario Vázquez Aldir entra nuevamente a la televisión, para incluso competir con su televisora Cadena 3.

Y no es que esté mal que el diario Excélsior tenga un canal de noticias en TV, como lo tiene Milenio o El Universal con Efekto TV.

Lo lamentable es que en ninguno de los casos las y los colegas periodistas que laboran en estas empresas reciben un incremento salarial o mejoras laborales por tener que producir ahora más contenido informativo.

Si ya recibían un salario poco decoroso en Excelsior por trabajar en el diario, en Imagen Radio y en Cadena 3 Noticias, seguramente no les van a dar una percepción adicional por enviar notas ahora a Excelsior TV.

Ya ni qué decir de lo que sucede en medios estatales, regionales, locales; donde la vulnerabilidad de periodistas es aún mayor.

Abusos que si no son solapados, son al menos "protegidos" por la omisión de los gobiernos de ordenar a las empresas mediáticas y de los congresos federal y locales, que no legislan en esta materia, porque no les interesa.


FOTO tomada de http://www.losangelespress.org/wp-content/uploads/10709/davidalajoranda2.jpg