viernes, diciembre 27, 2013

Imer en reversa y pendiente abajo

Algo está pasando en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) que lo está llevando en un camino de reversa perdiendo los avances que ha tenido en la última década. La radio pública más importante del país está bajo la amenaza de volver a ser una Radio Oficiosa.

Con la llegada del panismo al gobierno federal vi con buenos ojos que el Imer dejara de estar sectorizado a la Secretaría de Gobernacón y se quedará en la de Educación Pública, pues su naturaleza era más de educación que de propaganda como había sido desde su nacimiento en 1983.

Se abrieron espacios a diferentes expresiones ideológicas y se fortalecieron las que existían en el ámbito musical y cultural. El Sistema Nacional de Noticiarios dejó de ser un vocero barato para convertirse en el productor de noticiarios con mucha información y más análisis.

Fortaleció incluso su sistema de comercialización al convertirse en una agencia de medios desde la cual se diseñan, producen y facturan campañas de difusión, compitiendo en buen nivel con agencias de publicidad privadas.

El Imer iba bien... Hasta ahora, que los fantasmas del pasado regresaron a las oficinas de la calle Real de Mayorazgo, en el histórico barrio de Xoco en el sur de la Ciudad de México.

El retorno de Carlos Lara como director (lo fue en los últimos años del sexenio de Ernesto Zedillo) es señal que el viejo-nuevo PRI no puede darse el lujo de tanto libertinaje creativo e ideológico en la radio que nos debe pertenecer a todos y todas.

Comenzó a desmantelarse el Instituto. Del área de producción han salido personajes que sí bien no brillaron, al menos hicieron buenas cosas al hacer una verdadera radio pública. Del SNN han echado a la calle a periodistas con mucha valía que dieron otro rostro a los noticiarios del Instituto, incluyendo a Mario Campos, quién dejó el formato acartonado para abrir sus micrófonos a las voces críticas.

Y con quienes se van y se irán, llegan y llegarán figuras dinosáuricas que ya estuvieron y sólo empobrecieron al Imer, personajes que usarán las cabinas y micrófonos con fines de propaganda política.

Y seguramente se quedarán en direcciones estratégicas aquellas personas que, sin cuestionar su calidad profesional, son mejores obedeciendo.

Yo espero que se queden muchos y muchas profesionales que están en las trincheras, produciendo diario, dirigiendo emisoras, reporteando o conduciendo. Que se queden ellos y ellas que sobreviven al autoritarismo que viven en estos días de parte de sus superiores, pero que son en realidad el cuerpo y alma de este Imer que tanto nos ha dado recientemente y que en lo personal me ha formado como periodista y radialista.