martes, junio 30, 2015

¿De quién es Defensor Francisco Prieto?

Desde hace años recuerdo siempre para bien y para mal al señor Francisco Prieto como locutor, conductor, intento de periodista opinador y pocas veces he estado de acuerdo con cualquiera de sus opiniones.

Hoy, con mayor razón, en medio de la lamentable situación que enfrentan excelentes colegas periodistas que colaboran en Canal 22, me parece no sólo aún más lamentable, sino hasta preocupante la posición que ha asumido el señor Prieto, en su calidad de "Defensor de la Audiencia" de este importantísimo medio público que pagamos ustedes y yo con nuestro dinero.

Sobra decir que primero como estudiante y luego como profesional, solía respetar a Raul Cremoux, cosa que ya no sucede, pero eso es cosa aparte.

Lo jodido del asunto es que el señor Francisco Prieto ha dicho públicamente que no ve necesaria ni urgente su intervención en el conflicto de Cremoux con periodistas y otros y otras colegas de Canal 22, porque "yo no me meto en asuntos laborales", dijo en entrevista radiofónica.

Y entonces su pretexto es que al tratarse de un tema de relación laboral entre la televisora y sus periodistas, no es un asunto que le competa al defensor de la audiencia.

Seguramente el señor que la hace de ombudsman no tiene muy clara su responsabilidad, pues la acusación de mis colegas periodistas, todos y todas de probada calidad y experiencia, ha sido en contra de la reiterada actitud del director del Canal 22 de censurar programas periodísticos.

Olvida Prieto que al censurarse cualquier mensaje, nota, reportaje, programa u opinión, se le está negando a la audiencia su derecho a recibir esa información, que dicho sea de paso se elaboró y produjo televisivamente con recursos públicos.

Quiere olvidar Francisco Prieto que cualquier cambio de programación y contenidos sin previo aviso deben ser atendidos por él, en su calidad de defensor, sin que tuviese que obrar denuncia o queja de persona alguna.

Quizá el señor defensor no se da cuenta que lo que está pasando en Canal 22 tiene un impacto serio en el derecho de la audiencia a ver televisión y contenidos de calidad y entonces por supuesto que es de su competencia.

Creo que la primera interpretación es la que el mismo Francisco Prieto ha dado en principio: Su amistad de 50 años con Raúl Cremoux, relación afectiva y profesional que desde mi mortal visión, lo pone en una peligrosísima condición de "Conflicto de Interés", por lo cual NO debería ser defensor de la audiencia, si su primera reacción es defender al amigo, ya ni siquiera al Canal.