lunes, junio 20, 2016

El riesgo de cubrir movilizaciones sociales

Los hechos recientes en Nochixtlán, Oaxaca (sureste de México), en donde muerieron civiles tras un enfrentamiento entre elementos de seguridad y personas armadas, ha mostrado nuevamente la vulnerabilidad de quienes acuden a estos hechos para reportarlos... periodistas. Entre las víctimas mortales de estos sucesos se encuentra un colega periodista que fue asesinado mientras documentaba hechos de violencia, saqueos y más... hacía su trabajo, pues. Desde temprano del domingo me informaban otros colegas sobre la manera en que fuerzas del orden y maestros de la manifestación hacían lo que podían por impedir el trabajo de las y los periodistas; al final en estos casos quienes tenemos la labor informativa somos enemigo común para quienes se ven como enemigos entre sí. Lo sucedido en Oaxaca muestra una vez más no sólo los abusos que todas las partes de un conflicto se han acostumbrado a comenter contra periodistas; muestra otra vez la gran vulnerabilidad que enfrentamos, la terrible falta de entrenamiento especializado para hacer coberturas de alto riesgo, la preocupante ausencia de protocolos para hacer coberturas seguras, la lamentable insistencia de editores, directivos y propietarios de medios de comunicación por limitarse a enviar a sus reporteros y reporteras a cubrir la nota, a traer la foto, a entrevistar, pero sin darles garantías para que puedan cubrir estas movilizaciones en mejores condiciones profesionales. En cada taller que he impartido sobre Autoprotección y sobre Coberturas de Riesgo siempre insisto en lo mismo: Las movilizaciones sociales nos han enseñado que siempre terminan en violencia. Aún así mis colegas insisten en creer que no necesitan tomar otras medidas de seguridad para cumplir su misión. En el caso particular de Oaxaca, pude impartir dos talleres en esta materia en 2011 y 2012, uno de ellos apoyado por la Defensoría de los Derechos de los Pueblos de Oaxaca, institución que se comprometió a llevar estos talleres a otras regiones del Estado, pero nunca nos volvieron a llamar... quizá llamaron a alguien más. Pero mientras resolvemos la parte del entrenamiento y el fortalecimiento de capacidades de medios y periodistas para cubrir estas manifestaciones sociales que terminan en violencia, también debemos seguir trabajando para que estas organizaciones sociales dejen de ver a los medios y periodistas como sus enemigos potenciales y que nos dejen hacer nuestro trabajo. Basta recordar que es precisamente Oaxaca, junto con Ciudad de México, las entidades donde más agresiones se han cometido contra periodistas y que provienen de militantes, simpatizantes e integrantes de organziaciones sociales, especialmente aquellas vinculadas con el magisterio disidente.

martes, junio 14, 2016

Periodismo que no revictimice. Reflexiones sobre Orlando

Luego de los asesinatos cometidos en un bar en la ciudad de Orlando, Florida, pregunté abiertamente en algunas plataformas sociales qué tanto medios y periodistas han contribuido en revictimizar a las víctimas al insistir en que se trataba de un "Bar Gay". De las respuestas de mis colegas rescato aquellas que en sentido positivo destacan que es importante visibilizar que los hechos podrían demostrar que se trató de un crímen de odio, amén de que pueda ser un acto terrorista. Yo creo que si, que debemos cumplir nuestra responsabilidad social de mostrar la violencia como un acto que atenta contra ciertos grupos sociales. Pero también creo que el manejo de la información debe ser muy cuidadoso, porque destacar sólo que era un "bar gay" donde había sólo "gays", puede efectivamente revictimizar a las víctimas, como si su condición por orientación sexual haya sido el motivo por el que "merecieron" ser asesinados o lesionados. Hay que evitar centrar la redacción en la condición de las víctimas y más bien orientarla hacia los hechos que puedan demostrar que el asesino pudo actuar motivado por su homofobia. Pareciera lo mismo, pero no lo es. Y es que existe de por si un lenguaje discriminatorio persistente en nuestra cultura y por lo tanto en la manera en que medios y periodistas presentan la información. Decir que era un "Bar Gay" es como si quisieran afirmar que todas las personas asistentes a ese sitio son homosexuales y no pueda haber heterosexiales, bisexuales u otras expresiones de la diversidad sexual. No cuidar la manera de escribir nos puede arrastrar a la Discriminación Retórica, que "se refiere al empleo de diversas estrategias para persuadir de manera indirecta sobre la inferioridad de ciertos grupos"* No podemos olvidar que la comunidad LGB está considerada entre los grupos en situación de vulnerabilidad; un manejo inadecuado del lenguaje y la información puede contribuir en vulnerar aún más sus derechos. La noticia es el acto violento que costó vidas, no si eran o no personas homosexuales; eso debe ser el contexto que demuestre si efectivamente se trató de un crimen de odio, pero no la noticia en si. Yo recuperaría algunas frases que incluí en la "Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia": "La mala cobertura periodística a veces comienza en la redacción, donde las y los editores toman decisiones sobre qué hechos cubrir y cómo cubrirlos y por acción u omisión favorecen la reproducción de estigmas sociales que sólo han servido para criminalizar grupos en situación de vulnerabilidad". "Evite el uso de adjetivos, particularmente para referirse a personas por su condición étnica, nacional, cultural, sexual, de género, edad, discapacidad, condición social, económica, de salud, jurídica, religiosa y/o migratoria". "Evite circunscribir a personas en grupos por el simple hecho de destacar diferencias por su lengua, opiniones, orientación o preferencia sexual, identidad o filiación política, estado, civil, situación o responsabilidad familiar, antecedentes penales o apariencia física". "Elimine de su glosario palabras que sin ser sinónimos, se utilizan para descalificar, denostar, ofender, criticar y discriminar a cualquier persona y especialmente a aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad". "Al elegir una foto o una imagen intente que no destaque la condición de la persona y que sea lo más periodística posible. Una foto o una imagen en el contexto equivocado puede no sólo estigmatizar, también puede alterar el sentido de la noticia". "En ningún caso puede pretextarse el señalamiento de estas condiciones como “contexto de la noticia” si en realidad no es parte de la información, con el riesgo adicional de vulnerar los derechos de las personas y favoreciendo acciones de discriminación. Por ejemplo: Destacar que una persona es homosexual y/o madre soltera no es necesariamente el dato más relevante en la noticia, si no tiene algo que ver con el suceso noticioso". *PERIODISTAS DE A PIE, "Escrito sin D", CONSEJO Nacional para Prevenir la Discriminación, México 2011. PP 40

jueves, junio 02, 2016

Generación Z y sus libertades digitales

La charla comenzó sin novedades, hablar sobre periodismo entre periodistas es un ejercicio siempre gratificante y reflexivo, aunque a veces la teoría es aburrida. Y como si hubiese estado en un guión, justo cuando terminaba de hablar del marco jurídico de la libertad de expresión, entró un grupo muy numeroso de estudiantes de secundaria y preparatoria, obligados por supuesto, a acudir a una aburrida charla de quién sabe qué, impartida por quién sabe quién, en el marco de la conmemoración del natalicio de un tal Manuel Buendía. Entonces la charla se puso divertida... y se volvió un reto. ¿Cómo hablarles a adolescentes de la libertad de expresión en la era digital si para empezar desde que tienen uso de razón siempre ha habido Internet? Para la Generación Z, que nació a partir de 1995, Internet es mucho más que mandar correo como lo hacen sus padres, es su mayor espacio de libertad, por eso intenté convencerles de que eso es cierto, que tienen que defender ese maravilloso espacio que es Internet, pero que deben hacerlo con responsabilidad y seguridad. Son adolescentes, lo que les diga un "ruco" no es importante, pero se convencieron de que sus perfiles sociales les pertenecen, que merecen estar allí, pero también entendieron -espero- que deben proteger su información, sus hábitos de navegación, lo que comparten con sus amigos y amigas y que sus papás pueden estar en sus contactos, pero como uno más, no como supervisores, censores ni mucho menos "Stalkers". Entendieron quizá que pueden aprender cosas del periodismo para contar sus propias historias y que pensarse como periodistas les ayudará a no caer en la tentación de creer en las millones de mentiras que se encuentran en las Redes Sociales y que si quieren crear una mentira para ofender o molestar a alguien, siempre habrá otro de su generación que pueda demostrar que no es verdad. Quiero pensar que este grupo de estudiantes, quizá 40, salieron del auditorio con la idea clara de que Internet es el lugar de las libertades, pero también debe ser un espacio de seguridad y responsabilidad compartida. Yo hasta olvidé que había periodistas en el auditorio municipal de Zitácuaro, Michoacán.