jueves, junio 02, 2016

Generación Z y sus libertades digitales

La charla comenzó sin novedades, hablar sobre periodismo entre periodistas es un ejercicio siempre gratificante y reflexivo, aunque a veces la teoría es aburrida. Y como si hubiese estado en un guión, justo cuando terminaba de hablar del marco jurídico de la libertad de expresión, entró un grupo muy numeroso de estudiantes de secundaria y preparatoria, obligados por supuesto, a acudir a una aburrida charla de quién sabe qué, impartida por quién sabe quién, en el marco de la conmemoración del natalicio de un tal Manuel Buendía. Entonces la charla se puso divertida... y se volvió un reto. ¿Cómo hablarles a adolescentes de la libertad de expresión en la era digital si para empezar desde que tienen uso de razón siempre ha habido Internet? Para la Generación Z, que nació a partir de 1995, Internet es mucho más que mandar correo como lo hacen sus padres, es su mayor espacio de libertad, por eso intenté convencerles de que eso es cierto, que tienen que defender ese maravilloso espacio que es Internet, pero que deben hacerlo con responsabilidad y seguridad. Son adolescentes, lo que les diga un "ruco" no es importante, pero se convencieron de que sus perfiles sociales les pertenecen, que merecen estar allí, pero también entendieron -espero- que deben proteger su información, sus hábitos de navegación, lo que comparten con sus amigos y amigas y que sus papás pueden estar en sus contactos, pero como uno más, no como supervisores, censores ni mucho menos "Stalkers". Entendieron quizá que pueden aprender cosas del periodismo para contar sus propias historias y que pensarse como periodistas les ayudará a no caer en la tentación de creer en las millones de mentiras que se encuentran en las Redes Sociales y que si quieren crear una mentira para ofender o molestar a alguien, siempre habrá otro de su generación que pueda demostrar que no es verdad. Quiero pensar que este grupo de estudiantes, quizá 40, salieron del auditorio con la idea clara de que Internet es el lugar de las libertades, pero también debe ser un espacio de seguridad y responsabilidad compartida. Yo hasta olvidé que había periodistas en el auditorio municipal de Zitácuaro, Michoacán.

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