martes, junio 14, 2016

Periodismo que no revictimice. Reflexiones sobre Orlando

Luego de los asesinatos cometidos en un bar en la ciudad de Orlando, Florida, pregunté abiertamente en algunas plataformas sociales qué tanto medios y periodistas han contribuido en revictimizar a las víctimas al insistir en que se trataba de un "Bar Gay". De las respuestas de mis colegas rescato aquellas que en sentido positivo destacan que es importante visibilizar que los hechos podrían demostrar que se trató de un crímen de odio, amén de que pueda ser un acto terrorista. Yo creo que si, que debemos cumplir nuestra responsabilidad social de mostrar la violencia como un acto que atenta contra ciertos grupos sociales. Pero también creo que el manejo de la información debe ser muy cuidadoso, porque destacar sólo que era un "bar gay" donde había sólo "gays", puede efectivamente revictimizar a las víctimas, como si su condición por orientación sexual haya sido el motivo por el que "merecieron" ser asesinados o lesionados. Hay que evitar centrar la redacción en la condición de las víctimas y más bien orientarla hacia los hechos que puedan demostrar que el asesino pudo actuar motivado por su homofobia. Pareciera lo mismo, pero no lo es. Y es que existe de por si un lenguaje discriminatorio persistente en nuestra cultura y por lo tanto en la manera en que medios y periodistas presentan la información. Decir que era un "Bar Gay" es como si quisieran afirmar que todas las personas asistentes a ese sitio son homosexuales y no pueda haber heterosexiales, bisexuales u otras expresiones de la diversidad sexual. No cuidar la manera de escribir nos puede arrastrar a la Discriminación Retórica, que "se refiere al empleo de diversas estrategias para persuadir de manera indirecta sobre la inferioridad de ciertos grupos"* No podemos olvidar que la comunidad LGB está considerada entre los grupos en situación de vulnerabilidad; un manejo inadecuado del lenguaje y la información puede contribuir en vulnerar aún más sus derechos. La noticia es el acto violento que costó vidas, no si eran o no personas homosexuales; eso debe ser el contexto que demuestre si efectivamente se trató de un crimen de odio, pero no la noticia en si. Yo recuperaría algunas frases que incluí en la "Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia": "La mala cobertura periodística a veces comienza en la redacción, donde las y los editores toman decisiones sobre qué hechos cubrir y cómo cubrirlos y por acción u omisión favorecen la reproducción de estigmas sociales que sólo han servido para criminalizar grupos en situación de vulnerabilidad". "Evite el uso de adjetivos, particularmente para referirse a personas por su condición étnica, nacional, cultural, sexual, de género, edad, discapacidad, condición social, económica, de salud, jurídica, religiosa y/o migratoria". "Evite circunscribir a personas en grupos por el simple hecho de destacar diferencias por su lengua, opiniones, orientación o preferencia sexual, identidad o filiación política, estado, civil, situación o responsabilidad familiar, antecedentes penales o apariencia física". "Elimine de su glosario palabras que sin ser sinónimos, se utilizan para descalificar, denostar, ofender, criticar y discriminar a cualquier persona y especialmente a aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad". "Al elegir una foto o una imagen intente que no destaque la condición de la persona y que sea lo más periodística posible. Una foto o una imagen en el contexto equivocado puede no sólo estigmatizar, también puede alterar el sentido de la noticia". "En ningún caso puede pretextarse el señalamiento de estas condiciones como “contexto de la noticia” si en realidad no es parte de la información, con el riesgo adicional de vulnerar los derechos de las personas y favoreciendo acciones de discriminación. Por ejemplo: Destacar que una persona es homosexual y/o madre soltera no es necesariamente el dato más relevante en la noticia, si no tiene algo que ver con el suceso noticioso". *PERIODISTAS DE A PIE, "Escrito sin D", CONSEJO Nacional para Prevenir la Discriminación, México 2011. PP 40

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