martes, julio 05, 2016

Cuando es más fácil linchar que hacer periodismo

El reciente caso de la colega, ahora ex reportera de Televisión Azteca Puebla muestra una vez más la terrible vulnerabilidad profesional y laboral que enfrentamos como periodistas, pero también mostró la enorme fragilidad deontológica de quienes informamos. En muchas charlas que he tenido con colegas de cualquier parte del país e incluso del extranjero, varias veces me han mencionado su preocupación por la falta de unidad gremial, que esa vieja frase que nos enseñaron de que "Perro no come perro" es una lamentable mentira. Cuando vemos cualquier agresión, no falta el o la periodista que antes de solidarizarse con la víctima, primero le descalifica y hasta acusa de ser "antiperiodista". No se dan cuenta que no sólo revictimizan al o la colega, sino que además poco abonan a construir esa unidad que tanto nos hace falta... como sucedió ahora con esta joven reportera poblana. Con mucha pena leía comentarios sobre todo en plataformas sociales, que la reportera no tenía vocación periodística sólo porque no se mojó los pies. Absurdo. Indudablemente es reprochable que la hayan cargado dos personas, por la razón que fuera, eso no es lo que debe centrar la discusión, pero de eso a juzgarla, descalificarla y condenarla de ser mala periodista SÓLO porque no se mojó los pies, es un exceso. Mojarse o no los pies no es requisito para ser periodista, ni tiene nada que ver con la vocación reporteril, lo que muestra es si, la inexperiencia, la falta de idea, la falta de entrenamiento y hasta sentido común para cubrir una inundación o un deslave o cualquier otra cosa. Se equivocan mis colegas que creen que para ser buen periodista hay que sudar en exceso, quemarse bajo el sol, deshidratarse, mojarse bajo la tormenta... no, eso no es ser buen periodista, en todo caso eso sucede cuando no tomamos las medidas previas y bien organizadas para cumplir nuestro trabajo. Yo cargo con lo necesario para evitar estas cosas, porque lo aprendí del trabajo diario. Pero lo triste es ver la falta de apoyo a la reportera que por culpa de ese linchamiento del que fue objeto por sus pares, ocasionó que perdiera su trabajo y ahí si, nadie protestó, nadie reclamó, nadie publicó frases como "Todos somos..." ni "justicia para...". Nadie se ofendió por el injusto despido, quizá porque se saben igual de vulnerables y que criticar a las empresas de medios les puede costar también su chamba. ¿Siquiera se preguntaron y "reportearon" para saber si la reportera cumplió su responsabilidad de entregar la nota con los pies secos o mojados?

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