lunes, junio 19, 2017

El problema es la inacción... y su displicencia

No tengo manera de decirles con claridad cuántas notas periodísticas se han publicado en lo que va del año al menos, que muestren la ineficiencia, inoperancia, inutilidad y demás del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación.

Y es que este año se ha vuelto cada vez más violento para quienes ejercemos el periodismo, aunque el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Roberto Campa Cifrián aún diga que las y los periodistas no enfrentamos nuestro peor momento. No quisiera pensar cuál sería ese panorama.

Las últimas semanas han sido para ver y leer los compromisos del Estado Mexicano de que ahora si van a dar protección a periodistas, de que ahora sí van a investigar los crímenes cometidos que por supuesto no son sólo ciento veintitantos homicidios; son casi 20 desapariciones, más cientos de miles de casos de agresiones físicas, de agresiones patrimoniales, de actos de acoso, de intimidación, de hostigamiento, de obstrucción al ejercicio profesional y una larguísima lista de tipos de agresiones cometidas por una gran variedad de tipos de agresores, donde los menos siguen siendo los criminales, aunque siguen siendo los más letales.

Pero como bien dice mi admirado colega José Reveles, no es la delincuencia la que asesina periodistas, y así lo muestran todos los informes que han hecho las organizaciones sociales y la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde 2007 a la fecha, es decir, desde hace una década.

El problema no es sólo la terrible impunidad que cobija permanentemente los crímenes contra medios y periodistas. Debemos sumarle todo eso que el Estado mexicano en sus diferentes niveles ha dejado de hacer para garantizar que el ejercicio profesional del periodismo se haga en condiciones de seguridad y certeza.

Ahora prometen instalar "mecanismos de proteción", cuando debieron hacerlo desde 2012, cuando cada Gobierno estatal firmó un convenio de colaboración con el Gobierno Federal; cuando los pocos que existen operan igual o peor que el Federal.

Ahora hablan de hacer leyes de protección, cuando en algunos estados ya existen leyes y hay gobernadores que las quieren revocar; cuando hay algunas buenas iniciativas en entidades como Michoacán, Oaxaca, Querétaro, Estado de México, que simplemente no las aprueban los gobernantes en turno porque no se les da la gana; cuando muchos congresos locales nos han cerrado las puertas desde 2012 cuando hemos intentado proponerles los mínimos que pudiera contener una Ley de Protección y que no es precisamente la reacción policiaca que es lo primero que quieren.

Ahora hablan de garantizar el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión, cuando son los propios gobiernos, comenzando por los municipales, los principales en impedir que las y los periodistas hagamos nuestra labor cotidiana, negándonos información, impidiéndonos el acceso a espacios públicos, negociando los convenios de publicidad a su modo y ahora hasta incluso, en aras de hacer su "Atlas de Riesgo", pretenden que cada periodista les anticipemos qué temas vamos a investigar... vaya absurdo.

No, si el problema no es sólo de criminalidad, es de su compulsión a mentir y a su displicencia.